Aerolíneas Argentinas llegó con un día de retraso. La esperábamos para el 28, llegó el 29. Inmigraciones se tomó su tiempo, estudió el caso y por suerte no dejó pasar a esa señora amargada y sin ganas que ayudándose de un bastón se subió al avión hace casi tres meses con rumbo a BCN en un viaje que parecía ser de despedida. Afortunadamente no fue así, y a su regreso le selló el pasaporte a una Bis Bis renovada que volvió dispuesta a derrochar sonrisas y tiempos, verborrágica de afectos y de anécdotas.
Con las piernas cansadas, luego de 22 horas sin dormir y con 76 años, se bajó del avión corriendo a abrazarnos para decirnos que traía en su valija un montón de presentes para compartir con nosotros. El primero: ñoquis del 29 a la noche en casa.
30.7.08
29.7.08
Miguitas por aquí, miguitas por allá
R. está tratando de entender eso que luego visto en retrospectiva, serán algunas de las lecciones más importantes que nos da la vida y de las que saldremos más fortalecidos (según los entendidos que luego pagan la hipoteca de sus casas escuchando desde el sillón a todos aquellos que se atreven a exponerse en el diván):
a) Las cosas no siempre son lo que uno esperaba que fueran.
b) Uno quiere a las personas a pesar de lo que las personas son.
c) Hay que tratar que a) y b) no nos lastimen por de más.
Y ahí va, intentando no exponerse demasiado, preservándose como le sale, como puede con sus 4 años. A veces enojándose o llorando. Otras riendo y haciendo como que no le importan las promesas no cumplidas o los deseos insatisfechos. Y otras preguntando todo lo que necesita preguntar para poder entender con la cabeza lo que el corazón se niega a aprender.
Lo que no le dije, es que hay que tener paciencia al respecto, porque yo con 30 años más que ella, todavía estoy tratando de que las decepciones no me dejen en carne viva.
Lo que si le digo, y hasta el cansancio si es necesario es: "Hija, no juntes las miguitas, que te vas a atragantar".
a) Las cosas no siempre son lo que uno esperaba que fueran.
b) Uno quiere a las personas a pesar de lo que las personas son.
c) Hay que tratar que a) y b) no nos lastimen por de más.
Y ahí va, intentando no exponerse demasiado, preservándose como le sale, como puede con sus 4 años. A veces enojándose o llorando. Otras riendo y haciendo como que no le importan las promesas no cumplidas o los deseos insatisfechos. Y otras preguntando todo lo que necesita preguntar para poder entender con la cabeza lo que el corazón se niega a aprender.
Lo que no le dije, es que hay que tener paciencia al respecto, porque yo con 30 años más que ella, todavía estoy tratando de que las decepciones no me dejen en carne viva.
Lo que si le digo, y hasta el cansancio si es necesario es: "Hija, no juntes las miguitas, que te vas a atragantar".
22.7.08
Ansiedad
MH llega mañana a la mañana, y el viernes llegan unos amigos de MH, y el lunes primero la Bis Bis, y luego Mi Cuñada en BCN. Todos en distintos vuelos, y en etapas, con lo que obviamente, al respecto tengo dos teorías:
1) Iberia se apiadó de mi y sabe que los cinco bajando de un mismo avión es algo que casi ningún corazón puede resistir
2) Vienen de a uno para disimular. Porque si llegaran todos juntos, correrían serio riesgo de ser detenidos en Aduana, por posible alteración de la rutina y el aburrimiento que impera en Argentina.
Lo cierto es que teorías al margen, camino por las paredes de la ansiedad, debería estar diseñando unos cuadernos espiralados... pero no, acá estoy: escribiendo que llega MH y que mañana a la mañana lo veo, y no se me ocurre nada poético, ni irónico, ni divertido, y visto que la ansiedad impide mi desarrollo literario al respecto, decidí escribir así: llanamente como quien dice, y al que no le gusta que se joda, porque lo único importante por estos días es que mañana a la mañana, a las 8.30 AM para ser precisa, LLEGA MH!!!!!!!!!
Y entonces, hoy, luego de llevar a R. al jardín, creo que mataré la ansiedad limpiando la casa, lim-pian-do. Tooooooda la casa. Todita. Los 5 ambientes benditos que tiene esta enooooorme casa, con su lavadero y sus baños también. Y cuando termine, me pasará como siempre que termino de limpiar la casa: amaré el olor a lavandina. Es tan... lavandina. Realmente, creo que ni el cif, ni el odex, ni el desengrasante, ni el Mr.músculo, ni las fragancias a bosques del orto, ni a culo de bebé pueden si quiera igualarse a LA LAVANDINA. La lavandina es tan pulcra que me despierta mi costado más esquizo. Y una vez que empiezo con el trapito y la Ayudín me transformo en Juanita Lavandina. Y mezclo todos los productos con lavandina: los líquidos, los cremosos y los en polvo, y entonces el balde empieza a despedir una sustancia seguramente tóxica, pero con un olor a mata gérmenes y bacterias que te la regalo.
Y con la casa muy limpia y muy linda, a la noche, para matar el insomnio, veré junto a G. el cuarto capítulo de la cuarta temporada de Lost, y trataré de no perderme mucho porque mañana a las 8.30 AM llega Mi hermano.
1) Iberia se apiadó de mi y sabe que los cinco bajando de un mismo avión es algo que casi ningún corazón puede resistir
2) Vienen de a uno para disimular. Porque si llegaran todos juntos, correrían serio riesgo de ser detenidos en Aduana, por posible alteración de la rutina y el aburrimiento que impera en Argentina.
Lo cierto es que teorías al margen, camino por las paredes de la ansiedad, debería estar diseñando unos cuadernos espiralados... pero no, acá estoy: escribiendo que llega MH y que mañana a la mañana lo veo, y no se me ocurre nada poético, ni irónico, ni divertido, y visto que la ansiedad impide mi desarrollo literario al respecto, decidí escribir así: llanamente como quien dice, y al que no le gusta que se joda, porque lo único importante por estos días es que mañana a la mañana, a las 8.30 AM para ser precisa, LLEGA MH!!!!!!!!!
Y entonces, hoy, luego de llevar a R. al jardín, creo que mataré la ansiedad limpiando la casa, lim-pian-do. Tooooooda la casa. Todita. Los 5 ambientes benditos que tiene esta enooooorme casa, con su lavadero y sus baños también. Y cuando termine, me pasará como siempre que termino de limpiar la casa: amaré el olor a lavandina. Es tan... lavandina. Realmente, creo que ni el cif, ni el odex, ni el desengrasante, ni el Mr.músculo, ni las fragancias a bosques del orto, ni a culo de bebé pueden si quiera igualarse a LA LAVANDINA. La lavandina es tan pulcra que me despierta mi costado más esquizo. Y una vez que empiezo con el trapito y la Ayudín me transformo en Juanita Lavandina. Y mezclo todos los productos con lavandina: los líquidos, los cremosos y los en polvo, y entonces el balde empieza a despedir una sustancia seguramente tóxica, pero con un olor a mata gérmenes y bacterias que te la regalo.
Y con la casa muy limpia y muy linda, a la noche, para matar el insomnio, veré junto a G. el cuarto capítulo de la cuarta temporada de Lost, y trataré de no perderme mucho porque mañana a las 8.30 AM llega Mi hermano.
17.7.08
Treinta y Seis
Ayer G. cumplió 36 años, hicimos torta de chocolate, carteles de cumpleaños e inflamos globos con R. para agasajarlo, porque nos encantan los cumpleaños y nos encanta él.
Y hoy todos volvimos a la normalidad. Como mi realidad es muy ciclotímica, algo que me encantaba, diez minutos después puede llegar a molestarme profundamente y luego volver a encantarme casi sin motivos. Por eso, sin ningún tipo de explicación lógica estás son las treinta y seis cosas que a veces me encantan y a veces no, de G.
1) que mire todos los noticieros, de todos los canales, de todos los países del mundo
2) que lea todos los diarios por Internet
3) que se ponga nervioso si llegamos 10 minutos tarde
4) que maneje como un energúmeno porque llegamos 10 minutos tarde
5) que me lleve con el auto a la Quiaca si se lo pido
6) que siempre, pero siempre, me llame a la media hora de haber llegado al trabajo
7) que siempre, pero siempre, me llame 2 minutos antes de irse del trabajo
8) que llegue de trabajar
9) que tomemos mate
10) que se ponga su equipete de "yo voy a bajar la panza si me lo propongo", y se vaya a correr aunque esté lloviendo
11) que vuelva de correr y devore cual caníbal famélico todo lo que encuentra en la heladera
12) que raye 1 kilo y medio de zanahorias y me mire con cara de... vos también querías?
13) que le ponga mayonesa a la sopa
14) que a todo le ponga queso rallado
15) que siempre supervise cuando estoy cocinando, aunque él no sepa ni hacer un huevo frito
16) que se quede dormido en la primer propaganda y que se despierte minutos antes del final del programa y pregunte que pasó
17) que los dedos de sus pies, con forma de martillito, rocen los míos; ambos completamente dormidos (nosotros, no los pies)
18) que se enrosque en la sábana, me destape y como le da calor... que abra la ventana del dormitorio en pleno invierno
19) que me despierte el domingo a la mañana con el ruido de la carrera de autos varios y encima me haga comentarios al respecto como si yo tuviera la lucidez mental como para entender algo de lo que sucede a esa hora de la madrugada
20) que el fin de semana me despierte con facturas y el mate listo para tomar en la cama
21) que de vez en cuando hable en pasado pluscuamperfecto
22) que cuente chistes con los que solo él se ríe
23) que quiera aprender a usar el lavarropas
24) que de vez en cuando le agarre el ataque de "yo lo arreglo" y haga saltar los tapones de la luz por cambiar una lamparita que se había quemado
25) que haga bollos con su ropa y los tire dentro de su placard y después me llame desesperado porque no encuentra nada
26) que deje la tapa del inodoro levantada cuando va al baño
27) que tire la toalla al piso cuando sale de bañarse, para no tener frío en los pies
28) que juegue con R. a hacer experimentos científicos con el jabón y la crema de enjuague.
29) que vea películas mudas y en blanco y negro con R. y se maten de risa los dos.
30) que lleve a R. a caballito 15 cuadras, aunque la nena pese 17 kilos.
31) que me agarre del cuello para cruzar la calle
32) que me haga "escrunchis" en la cabeza
33) que a veces no me entienda y se quede mirándome como si yo fuera un bicho raro
34) que a veces me entienda con sólo mirarme
35) que sea más transparente que el agua
Pero sobre todo...
36) Que me soporte desde hace 18 años.
Y hoy todos volvimos a la normalidad. Como mi realidad es muy ciclotímica, algo que me encantaba, diez minutos después puede llegar a molestarme profundamente y luego volver a encantarme casi sin motivos. Por eso, sin ningún tipo de explicación lógica estás son las treinta y seis cosas que a veces me encantan y a veces no, de G.
1) que mire todos los noticieros, de todos los canales, de todos los países del mundo
2) que lea todos los diarios por Internet
3) que se ponga nervioso si llegamos 10 minutos tarde
4) que maneje como un energúmeno porque llegamos 10 minutos tarde
5) que me lleve con el auto a la Quiaca si se lo pido
6) que siempre, pero siempre, me llame a la media hora de haber llegado al trabajo
7) que siempre, pero siempre, me llame 2 minutos antes de irse del trabajo
8) que llegue de trabajar
9) que tomemos mate
10) que se ponga su equipete de "yo voy a bajar la panza si me lo propongo", y se vaya a correr aunque esté lloviendo
11) que vuelva de correr y devore cual caníbal famélico todo lo que encuentra en la heladera
12) que raye 1 kilo y medio de zanahorias y me mire con cara de... vos también querías?
13) que le ponga mayonesa a la sopa
14) que a todo le ponga queso rallado
15) que siempre supervise cuando estoy cocinando, aunque él no sepa ni hacer un huevo frito
16) que se quede dormido en la primer propaganda y que se despierte minutos antes del final del programa y pregunte que pasó
17) que los dedos de sus pies, con forma de martillito, rocen los míos; ambos completamente dormidos (nosotros, no los pies)
18) que se enrosque en la sábana, me destape y como le da calor... que abra la ventana del dormitorio en pleno invierno
19) que me despierte el domingo a la mañana con el ruido de la carrera de autos varios y encima me haga comentarios al respecto como si yo tuviera la lucidez mental como para entender algo de lo que sucede a esa hora de la madrugada
20) que el fin de semana me despierte con facturas y el mate listo para tomar en la cama
21) que de vez en cuando hable en pasado pluscuamperfecto
22) que cuente chistes con los que solo él se ríe
23) que quiera aprender a usar el lavarropas
24) que de vez en cuando le agarre el ataque de "yo lo arreglo" y haga saltar los tapones de la luz por cambiar una lamparita que se había quemado
25) que haga bollos con su ropa y los tire dentro de su placard y después me llame desesperado porque no encuentra nada
26) que deje la tapa del inodoro levantada cuando va al baño
27) que tire la toalla al piso cuando sale de bañarse, para no tener frío en los pies
28) que juegue con R. a hacer experimentos científicos con el jabón y la crema de enjuague.
29) que vea películas mudas y en blanco y negro con R. y se maten de risa los dos.
30) que lleve a R. a caballito 15 cuadras, aunque la nena pese 17 kilos.
31) que me agarre del cuello para cruzar la calle
32) que me haga "escrunchis" en la cabeza
33) que a veces no me entienda y se quede mirándome como si yo fuera un bicho raro
34) que a veces me entienda con sólo mirarme
35) que sea más transparente que el agua
Pero sobre todo...
36) Que me soporte desde hace 18 años.
8.7.08
"Invierano"
El sábado, al igual que hoy hizo calor en pleno invierno. Pero fue el sábado, y no hoy, cuando R. se mostraba demasiado interesada en los planetas: en saber cuál era el más chico, cuál el más grande y de que estaban hechos los anillos de Saturno. Fue justito, justito con esa pregunta, cuando con G. supimos que era hora de recurrir a los expertos y dejarnos de joder.
Por lo que, con los fideos al tuco aún en la traquea, salimos los tres de raje para el Planetario, a ver si llegábamos a la función infantil de las 3 de la tarde.
No llegamos. Terminamos haciendo la cola para la de "público en general" que empezaba a las 4. Cuatro pesos por cabeza de entrada, más 4 del auto para una función que empezaba a las 4. ji ji!
La historia es que los 45 minutos de espera, hicieron que nos diéramos cuenta, de varias cosas:
a) El meteorito de la puerta es más pesado que nuestro auto, aunque lo podamos abrazar.
b) El meteorito de la puerta es frío.
c) No podemos ver al sol por el telescopio, porque se nos lastimarían los ojos. Y eso nos enojó un poco.
d) Hacía calor. Mucho calor. Y nosotros emponchados con poleras y camperas.
Una señora que esperaba a entrar, se vio en la obligación de aclararme que estaban haciendo 27 grados, en cuanto notó que mi hija corría serio riesgo de deshidratación debido al abriguito que yo le había puesto.
Yo: Si? 27 grados? Con razón! Hija, vení que te saco la campera.
R: Má, que extraño!
Yo: Qué es lo extraño?
R: Es invierno y hace calor.
Yo: Sí, viste? Es extraño!
R: Sí, es INVIERANO!
Las cosas por su nombre
Al igual que mi hija, ya desde muy chico Mi Hermano tenía una enorme facilidad para inventar palabras o acortar frases según el significado de lo que quisiera decir. Creo que en parte se debe a vagancia... se cansa de hablar y empieza a juntar las palabras y a inventar nuevas, que dicen lo mismo pero con menos sonidos, y cuando ya no tiene que inventar y sigue cansado y no terminó su relato... abrevia maravillosamente con un "y que-sto y que lo-otro".
Me acuerdo una vez, yo tendría 12 ó 13 y él entonces 8 ó 9, y obviamente estábamos peleando, y él quería encontrar un calificativo que expresara todo su odio, porque mis notas eran geniales y él claro... se aburría en el colegio alemán al que íbamos. Y nunca quería hacer la tarea y mucho menos si era la de alemán o la de inglés. Prefería, sabiamente, invertir su tiempo en jugar con los playmobil, e inventarse historias y pintarlos ad-hoc, y construir los escenarios... Y que boluda yo!.... haberlo descubierto antes y seguro que largaba los libros a la mierda y me ponía a jugar con él.. Pero no, yo tan aplicadita... siempre tan aburrida.
Un día en particular, él, cansado de las comparaciones y de mis rechazos a sus juegos hasta que yo no terminara mi estúpida tarea; me grita con toda la fuerza que un chico de esas edad puede gritar: "Calláte vos, que te crees que porque sos poliidiomática sabés más?!!!"
Por supuesto, que antes de subirse al avión para instalarse en Barcelona, le dejó todos sus playmobil a R.; aunque en su momento, ni él ni yo sabíamos cuando llegaría R. y mucho menos que R. sería R. MH se los dejó a su futuro sobrino/a, y yo lo amé por eso.
Pasaron dos o tres años hasta que R. nació y luego otros cuatro hasta el día de hoy, y ahora sí, cada vez que mi hija me propone un juego con escenarios, historias y disfraces, construcciones y muñequitos de playmobil, ahí estoy yo: jugando con ella, divirtiéndome sin que ninguna otra tarea importe más.
Y ella también los pinta, y los dibuja y construye e inventa.... y entonces muchas pero muchas veces, cuando juego, siento que me transporto en el tiempo, y que ahí está R. pero no Mi Hija, sino Mi Hermano. Que por esas casualidades de la vida también tienen la misma inicial, entonces a pesar de que hoy para mi hay una única R. y por eso mi hermano, en este juego de escribir es: "Mi Hermano" o simplemente MH; en esos juegos las R. se mezclan, se unen... y yo amo a R. y les agradezco a ambos la posibilidad de a mis casi 35 volver a jugar todos los días, un poquito, con los dos.
Por lo que, con los fideos al tuco aún en la traquea, salimos los tres de raje para el Planetario, a ver si llegábamos a la función infantil de las 3 de la tarde.
No llegamos. Terminamos haciendo la cola para la de "público en general" que empezaba a las 4. Cuatro pesos por cabeza de entrada, más 4 del auto para una función que empezaba a las 4. ji ji!
La historia es que los 45 minutos de espera, hicieron que nos diéramos cuenta, de varias cosas:
a) El meteorito de la puerta es más pesado que nuestro auto, aunque lo podamos abrazar.
b) El meteorito de la puerta es frío.
c) No podemos ver al sol por el telescopio, porque se nos lastimarían los ojos. Y eso nos enojó un poco.
d) Hacía calor. Mucho calor. Y nosotros emponchados con poleras y camperas.
Una señora que esperaba a entrar, se vio en la obligación de aclararme que estaban haciendo 27 grados, en cuanto notó que mi hija corría serio riesgo de deshidratación debido al abriguito que yo le había puesto.
Yo: Si? 27 grados? Con razón! Hija, vení que te saco la campera.
R: Má, que extraño!
Yo: Qué es lo extraño?
R: Es invierno y hace calor.
Yo: Sí, viste? Es extraño!
R: Sí, es INVIERANO!
Las cosas por su nombre
Al igual que mi hija, ya desde muy chico Mi Hermano tenía una enorme facilidad para inventar palabras o acortar frases según el significado de lo que quisiera decir. Creo que en parte se debe a vagancia... se cansa de hablar y empieza a juntar las palabras y a inventar nuevas, que dicen lo mismo pero con menos sonidos, y cuando ya no tiene que inventar y sigue cansado y no terminó su relato... abrevia maravillosamente con un "y que-sto y que lo-otro".
Me acuerdo una vez, yo tendría 12 ó 13 y él entonces 8 ó 9, y obviamente estábamos peleando, y él quería encontrar un calificativo que expresara todo su odio, porque mis notas eran geniales y él claro... se aburría en el colegio alemán al que íbamos. Y nunca quería hacer la tarea y mucho menos si era la de alemán o la de inglés. Prefería, sabiamente, invertir su tiempo en jugar con los playmobil, e inventarse historias y pintarlos ad-hoc, y construir los escenarios... Y que boluda yo!.... haberlo descubierto antes y seguro que largaba los libros a la mierda y me ponía a jugar con él.. Pero no, yo tan aplicadita... siempre tan aburrida.
Un día en particular, él, cansado de las comparaciones y de mis rechazos a sus juegos hasta que yo no terminara mi estúpida tarea; me grita con toda la fuerza que un chico de esas edad puede gritar: "Calláte vos, que te crees que porque sos poliidiomática sabés más?!!!"
Por supuesto, que antes de subirse al avión para instalarse en Barcelona, le dejó todos sus playmobil a R.; aunque en su momento, ni él ni yo sabíamos cuando llegaría R. y mucho menos que R. sería R. MH se los dejó a su futuro sobrino/a, y yo lo amé por eso.
Pasaron dos o tres años hasta que R. nació y luego otros cuatro hasta el día de hoy, y ahora sí, cada vez que mi hija me propone un juego con escenarios, historias y disfraces, construcciones y muñequitos de playmobil, ahí estoy yo: jugando con ella, divirtiéndome sin que ninguna otra tarea importe más.
Y ella también los pinta, y los dibuja y construye e inventa.... y entonces muchas pero muchas veces, cuando juego, siento que me transporto en el tiempo, y que ahí está R. pero no Mi Hija, sino Mi Hermano. Que por esas casualidades de la vida también tienen la misma inicial, entonces a pesar de que hoy para mi hay una única R. y por eso mi hermano, en este juego de escribir es: "Mi Hermano" o simplemente MH; en esos juegos las R. se mezclan, se unen... y yo amo a R. y les agradezco a ambos la posibilidad de a mis casi 35 volver a jugar todos los días, un poquito, con los dos.
De sirenas y tiburones
Luego de toda una semana evaluando, analizando, pensando y demás “andos” esta historia de ser sirena o tiburón. Que conviene, cual es el traje a ponerse en cada situación, cual es la imagen que nos devuelve el espejo y cual es la que nos gustaría que nos devuelva. Mi hija lo resolvió maravillosamente. Te lo resumo: las sirenas y los tiburones hicieron una fiesta y bailaron el tango juntos. Chapeau!
Y la historia nos quedó así:

pd. si cliqueás en la foto la ves en grande.
Y la historia nos quedó así:

pd. si cliqueás en la foto la ves en grande.
1.7.08
Fiebre de martes por la tarde
Mi trabajo es bastante anárquico. Soy diseñadora gráfica y desde que nació R. decidí, después de muchos años de laborar en relación de dependencia, que lo mejor era trabajar por mi cuenta y desde casa; así podía estar más tiempo con la nena, organizar mis horarios, y dedicarme a lo que me gusta, tener algún hobby, y bla bla bla. Claro, eso era lo que yo pensaba, imaginaba y anhelaba. En la práctica, la realidad se presenta en dos formatos:
A) Cuando tengo mucho trabajo.
Y entonces ahí voy yo, cual correcaminos, con un día de apenas 24 horas, dividiendo mi tiempo y mi cuerpo entre la nena y sus cosas, G. y sus cosas, la casa, las cuentas por pagar, y las 14 horas de trabajo diarias que no me alcanzan y no me dejan tiempo para casi nada de todo lo otro que alguna vez soñé que haría en el hipotético caso de trabajar por mi cuenta.
B) Cuando no tengo nada para hacer.
Cualquiera en esta situación, aprovecharía para descansar, pasear, u ocuparse de aquellas cosas que quería y transitando A) no podía. Cualquiera menos yo. No. A mi, me empieza a inundar una sensación de paranoia generalizada que básicamente se traduce en.. y mirá si no aparece más trabajo.?!!!!. Y mirá si no me llaman más? Y como hago? Y como vamos a hacer?.
Como toda obsesiva no puedo estar sin hacer nada, pero como la inseguridad que me provoca no tener qué hacer, me impide hacer lo que de verdad me gustaría, suelo resolver estos momentos ocupándome de todas aquellas cosas postergadas y súper pero súper necesarias, como ser:
- Limpieza profunda de baño y cocina.
- Orden de placares, aprovechando para catalogar la ropa según color, y estación.
- Limpieza de todos los vidrios y lustre de las manijitas de bronce de toda la casa.
Desde el jueves pasado estoy pasando por el período mencionado en B), Ya el domingo por la tarde empecé a sentirme como un verdadero hongo física y espiritualmente. Por lo que promediando la tarde del martes, acá estoy herida de gripe y con la neura a flor de piel. “Somatizando“, como diría MT., y para colmo que ayer no fui para que me diga esas cosas horribles que suelen decirte las psicólogas en casos como éstos.
Por lo que asumiendo el riesgo de la automedicación, me parece que lo más saludable para una sintomatología como la presente, será que me tome unas pastillitas de ibupirac y que me ponga con R. a escribir la historia de las sirenas y los tiburones que nos pidieron en el jardín.
A) Cuando tengo mucho trabajo.
Y entonces ahí voy yo, cual correcaminos, con un día de apenas 24 horas, dividiendo mi tiempo y mi cuerpo entre la nena y sus cosas, G. y sus cosas, la casa, las cuentas por pagar, y las 14 horas de trabajo diarias que no me alcanzan y no me dejan tiempo para casi nada de todo lo otro que alguna vez soñé que haría en el hipotético caso de trabajar por mi cuenta.
B) Cuando no tengo nada para hacer.
Cualquiera en esta situación, aprovecharía para descansar, pasear, u ocuparse de aquellas cosas que quería y transitando A) no podía. Cualquiera menos yo. No. A mi, me empieza a inundar una sensación de paranoia generalizada que básicamente se traduce en.. y mirá si no aparece más trabajo.?!!!!. Y mirá si no me llaman más? Y como hago? Y como vamos a hacer?.
Como toda obsesiva no puedo estar sin hacer nada, pero como la inseguridad que me provoca no tener qué hacer, me impide hacer lo que de verdad me gustaría, suelo resolver estos momentos ocupándome de todas aquellas cosas postergadas y súper pero súper necesarias, como ser:
- Limpieza profunda de baño y cocina.
- Orden de placares, aprovechando para catalogar la ropa según color, y estación.
- Limpieza de todos los vidrios y lustre de las manijitas de bronce de toda la casa.
Desde el jueves pasado estoy pasando por el período mencionado en B), Ya el domingo por la tarde empecé a sentirme como un verdadero hongo física y espiritualmente. Por lo que promediando la tarde del martes, acá estoy herida de gripe y con la neura a flor de piel. “Somatizando“, como diría MT., y para colmo que ayer no fui para que me diga esas cosas horribles que suelen decirte las psicólogas en casos como éstos.
Por lo que asumiendo el riesgo de la automedicación, me parece que lo más saludable para una sintomatología como la presente, será que me tome unas pastillitas de ibupirac y que me ponga con R. a escribir la historia de las sirenas y los tiburones que nos pidieron en el jardín.