- Quien es?
- La gripe
- Equivocado!
- Este no es el 7˚B?
- Si, pero acá no pedimos ninguna gripe.
- Bueno, pero acá dice claramente 7˚B.
Merde! Inagotable cantidad de pastillas de ibuprofeno, dolor de huesos, chuchos de frío y para colmo me vino.
30.6.08
27.6.08
Recordando algunas épocas
No entiendo a esa gente que ve a los hijos de manera cuantitativa, como si uno fuera muy poco y más de dos casi abuso. No tenía idea que había un código de maternidad que recetaba: 3 hojitas de perejil, 2 hijos, sal a gusto.
Algunos viendo que ya no tienen como convencerte de las ventajas de un segundo hijo, y faltos de razones frente a todos los más que justificados argumentos que explican de sobra el porque por ahora no, apelan a lo más profundo de una diciendo.... Pero no extrañás al bebé? No te creció muy rápido? Y cuando estás a punto de flaquear, cuando ya la melancolía se apoderó completamente de vos y te ves envuelta en una cadencia de recuerdos mientras te decís a vos misma: “Pero que grande que está, que rápido que pasó el tiempo, pensar que ya entra en Presco, que alta que es”… Justo, justo en ese momento, te queda un segundo de lucidez y decís: Pará, a ver dejame pensar!
28 de Noviembre de 2006
R está dejando los pañales. Bah, se los saqué, me pudrí de los Huggies y la cantidad de dinero invertida en esa empresa desagradecida, que nunca, jamás se ha dignado siquiera a mandarme una tarjetita de agradecimiento por tantos años de aporte. Por lo que ando como los perros limpiando meos en todos los pisos de la casa, e insistiéndole a mi hija ir al baño a hacer pis/caca cada media hora a ver si se entera.
Basado en esto y considerando que entre horario y horario estoy haciendo lo anterior, mi día se preparaba de la siguiente manera:
9.30 AM: Recibir los 3 silloncitos rojos que llegaban en el flete que mandó la Bis-Bis.
11.55 AM: Prepararle la comida a R. Darle de comer.
12.45 PM: Vestirla para el jardín
12.50 PM: Insistirle que hay que ir al inodoro. Quedarnos 40 minutos sentadas ahí, mientras ya no me quedan historias por contarle, ni libros por leerle, ni canciones por cantarle, mientras ella se digna a pillar.
1.30 PM: Salir de raje en un taxi al jardín, cuando ya tendríamos que estar ahí. Hija, ni se te ocurra mearte en el taxi!
2.00 PM: pasarle el mando a la maestra hasta las 4.40 PM.
2.30 PM: Ir al banco, pagar la tarjeta, pasar por el pago fácil y pagar todo lo que me alcance con lo poco que me queda.
4.30 PM: Volver al jardín.
4.40 PM: Volver a casa con R y G. Rogar que la nena controle esfínteres hasta llegar a casa!
5.10 PM: Jugar un rato con ella.
6.30 PM: Preparar el baño.
8.30 PM: Preparar la comida.
9.30 PM: Quedarse 40 minutos con R. en el baño mientras intento que ella entienda que el lugar para hacer pis, es ese artefacto blanco donde yo la siento, y no el piso de cualquier ambiente de la casa.
11 PM: Intentar dormir a R.
1 AM: Intentar tener un gesto de cariño, algo, por mínimo que sea con G.
Cuando escucho a R. llamarme a los llantos y gritos. Sí, la nena se pilló en la cama y se despertó. No se bien si primero se pillo y por eso se despertó o ya despierta aprovechó para mearse en la cama. Todavía me fascina esta habilidad que adquirí cuando estaba pariendo, de cambiar automáticamente el „switch“ y pasar de mujer a mamá y de mamá a mujer, según corresponda. Por supuesto la velada terminó de la siguiente manera:
G con cara de no te la creo, limpiando el meo
Yo lavando a la nena en el lavamanos. Imposible pensar abrir el grifo de la bañera a esa hora de la madrugada.
R durmiendo en nuestra cama... en el medio, of course..
Algunos viendo que ya no tienen como convencerte de las ventajas de un segundo hijo, y faltos de razones frente a todos los más que justificados argumentos que explican de sobra el porque por ahora no, apelan a lo más profundo de una diciendo.... Pero no extrañás al bebé? No te creció muy rápido? Y cuando estás a punto de flaquear, cuando ya la melancolía se apoderó completamente de vos y te ves envuelta en una cadencia de recuerdos mientras te decís a vos misma: “Pero que grande que está, que rápido que pasó el tiempo, pensar que ya entra en Presco, que alta que es”… Justo, justo en ese momento, te queda un segundo de lucidez y decís: Pará, a ver dejame pensar!
28 de Noviembre de 2006
R está dejando los pañales. Bah, se los saqué, me pudrí de los Huggies y la cantidad de dinero invertida en esa empresa desagradecida, que nunca, jamás se ha dignado siquiera a mandarme una tarjetita de agradecimiento por tantos años de aporte. Por lo que ando como los perros limpiando meos en todos los pisos de la casa, e insistiéndole a mi hija ir al baño a hacer pis/caca cada media hora a ver si se entera.
Basado en esto y considerando que entre horario y horario estoy haciendo lo anterior, mi día se preparaba de la siguiente manera:
9.30 AM: Recibir los 3 silloncitos rojos que llegaban en el flete que mandó la Bis-Bis.
11.55 AM: Prepararle la comida a R. Darle de comer.
12.45 PM: Vestirla para el jardín
12.50 PM: Insistirle que hay que ir al inodoro. Quedarnos 40 minutos sentadas ahí, mientras ya no me quedan historias por contarle, ni libros por leerle, ni canciones por cantarle, mientras ella se digna a pillar.
1.30 PM: Salir de raje en un taxi al jardín, cuando ya tendríamos que estar ahí. Hija, ni se te ocurra mearte en el taxi!
2.00 PM: pasarle el mando a la maestra hasta las 4.40 PM.
2.30 PM: Ir al banco, pagar la tarjeta, pasar por el pago fácil y pagar todo lo que me alcance con lo poco que me queda.
4.30 PM: Volver al jardín.
4.40 PM: Volver a casa con R y G. Rogar que la nena controle esfínteres hasta llegar a casa!
5.10 PM: Jugar un rato con ella.
6.30 PM: Preparar el baño.
8.30 PM: Preparar la comida.
9.30 PM: Quedarse 40 minutos con R. en el baño mientras intento que ella entienda que el lugar para hacer pis, es ese artefacto blanco donde yo la siento, y no el piso de cualquier ambiente de la casa.
11 PM: Intentar dormir a R.
1 AM: Intentar tener un gesto de cariño, algo, por mínimo que sea con G.
Cuando escucho a R. llamarme a los llantos y gritos. Sí, la nena se pilló en la cama y se despertó. No se bien si primero se pillo y por eso se despertó o ya despierta aprovechó para mearse en la cama. Todavía me fascina esta habilidad que adquirí cuando estaba pariendo, de cambiar automáticamente el „switch“ y pasar de mujer a mamá y de mamá a mujer, según corresponda. Por supuesto la velada terminó de la siguiente manera:
G con cara de no te la creo, limpiando el meo
Yo lavando a la nena en el lavamanos. Imposible pensar abrir el grifo de la bañera a esa hora de la madrugada.
R durmiendo en nuestra cama... en el medio, of course..
Otra vez sopa
En un sólo día, un uno sólo, me preguntaron dos veces lo mismo, dos personas distintas en distintos momentos del día...
Persona nro 1. A la salida del jardín, mientras esperaba que salga R: Pero vos tenés una sola, no?
Yo: Sip
Persona nro 1: Y para cuando el hermanito?
Yo (disimulando mi malestar): Y por ahora no.
Persona nro 1: Pero es lindo que la nena tenga alguien con quien jugar, pobre sino.
Persona nro 2 (mamá de compañerito que vino a buscar a su hijo a casa después del jardín y lisa y llanamente me increpó): Y para cuando el hermanito?
Pero la reputísima madre que te re mil parió, evidentemente la gente no te puede ver tranquila, ni en línea, ni recuperando tu figura. Bueno, recuperando es una manera muy generosa de describir la actualidad, la realidad es que aceptando esto que quedó, las manijitas infaltables de los costados a la altura de la cintura, las tetas mínimas y caídas como pasas de uvas, y el colgajo de la panza a la altura del ombligo entre otras; que por supuesto yo le atribuyo al posparto luego de 4 años y medio y no a mis casi 35.
La historia es que con la nena, así como estamos, yo estoy feliz, claro evidentemente soy la única feliz. Mi hija hace mas o menos un mes que se dibuja a ella misma en una cama alta y a su hermanito/a en la cuna, o a ella con un bebé en brazos, o a una nena con un bebé paseando... y me deja sus dibujitos como al pasar diseminados por toda la casa para ver si yo, de casualidad, como quien no quiere la cosa, me entero.
A ver, dejemos algo en claro, que R. me acose con el tema, de manera directa o indirecta, me persiga, me pregunte, me reclame, me demande, me solicite, o me grite... me parece OK. al fin al cabo, ella es la más interesada en el tema éste de tener o no un hermanito/a.
Pero dos madres aburridas que no tienen otra cosa que hacer de su vida que andar ocupándose de mi salud reproductiva, ya es too much. Porque además, le tenés que sumar el constante reclamo familiar: madre, suegros, cuñada en baires, primos, y tíos, la parentela toda, TODOS preguntando para cuando el hermanito. Nótese que los únicos que no molestan con el tema son mi hermano y mi cuñada en BCN, porque supongo deben reconocer que no tienen autoridad moral para hablar sobre el tema, y de sólo intentarlo, cualquiera que estuviera en su sano juicio, les retrucaría con un: Y ustedes para cuando con el primero?
O los amigos con sus consejitos tirados como al pasar: "pero no le vas a hacer esto a la nena, no la vas a dejar solita, lo mejor que podés hacer es darle un hermanito con quien jugar“. Y por supuesto G., aprovechando cada vez que alguien saca el tema, para clavarte esa miradita cómplice (con el otro, no conmigo!), o poniendo cara de perrito faldero muerto de hambre, o atracándome por atrás en la cocina mientras preparo los zapallitos rellenos que después de 18 años juntos se dignó a probar, para decirme cosas del estilo: dale aflojá, hagamos un hermanito!
Y ah! No te la creo, otra vez no llamé al ginecólogo para pedirle un turno y cambiarme de una bendita vez este DIU que ya está más que vencido.
Mejor creo que más que cambiármelo por otro, le hago ponerme el otro arriba de este mismo, para que el efecto sea doble viste, por lo que putas...
Persona nro 1. A la salida del jardín, mientras esperaba que salga R: Pero vos tenés una sola, no?
Yo: Sip
Persona nro 1: Y para cuando el hermanito?
Yo (disimulando mi malestar): Y por ahora no.
Persona nro 1: Pero es lindo que la nena tenga alguien con quien jugar, pobre sino.
Persona nro 2 (mamá de compañerito que vino a buscar a su hijo a casa después del jardín y lisa y llanamente me increpó): Y para cuando el hermanito?
Pero la reputísima madre que te re mil parió, evidentemente la gente no te puede ver tranquila, ni en línea, ni recuperando tu figura. Bueno, recuperando es una manera muy generosa de describir la actualidad, la realidad es que aceptando esto que quedó, las manijitas infaltables de los costados a la altura de la cintura, las tetas mínimas y caídas como pasas de uvas, y el colgajo de la panza a la altura del ombligo entre otras; que por supuesto yo le atribuyo al posparto luego de 4 años y medio y no a mis casi 35.
La historia es que con la nena, así como estamos, yo estoy feliz, claro evidentemente soy la única feliz. Mi hija hace mas o menos un mes que se dibuja a ella misma en una cama alta y a su hermanito/a en la cuna, o a ella con un bebé en brazos, o a una nena con un bebé paseando... y me deja sus dibujitos como al pasar diseminados por toda la casa para ver si yo, de casualidad, como quien no quiere la cosa, me entero.
A ver, dejemos algo en claro, que R. me acose con el tema, de manera directa o indirecta, me persiga, me pregunte, me reclame, me demande, me solicite, o me grite... me parece OK. al fin al cabo, ella es la más interesada en el tema éste de tener o no un hermanito/a.
Pero dos madres aburridas que no tienen otra cosa que hacer de su vida que andar ocupándose de mi salud reproductiva, ya es too much. Porque además, le tenés que sumar el constante reclamo familiar: madre, suegros, cuñada en baires, primos, y tíos, la parentela toda, TODOS preguntando para cuando el hermanito. Nótese que los únicos que no molestan con el tema son mi hermano y mi cuñada en BCN, porque supongo deben reconocer que no tienen autoridad moral para hablar sobre el tema, y de sólo intentarlo, cualquiera que estuviera en su sano juicio, les retrucaría con un: Y ustedes para cuando con el primero?
O los amigos con sus consejitos tirados como al pasar: "pero no le vas a hacer esto a la nena, no la vas a dejar solita, lo mejor que podés hacer es darle un hermanito con quien jugar“. Y por supuesto G., aprovechando cada vez que alguien saca el tema, para clavarte esa miradita cómplice (con el otro, no conmigo!), o poniendo cara de perrito faldero muerto de hambre, o atracándome por atrás en la cocina mientras preparo los zapallitos rellenos que después de 18 años juntos se dignó a probar, para decirme cosas del estilo: dale aflojá, hagamos un hermanito!
Y ah! No te la creo, otra vez no llamé al ginecólogo para pedirle un turno y cambiarme de una bendita vez este DIU que ya está más que vencido.
Mejor creo que más que cambiármelo por otro, le hago ponerme el otro arriba de este mismo, para que el efecto sea doble viste, por lo que putas...
25.6.08
Para empezar
Ayer estaba en la cocina, preparando la bendita cena y me dieron unas ganas terribles de volver a escribir. Claro, no lo podía hacer en ese mismísimo momento, imaginate decirle a G o R, pero sobre todo a G, bueno mirá, que el pollo se haga sólo, que yo me voy a escribir... por eso mientras me fijaba que se dore pero no se queme, iba dictándome a mi misma todo aquello que me hubiera gustado poner en el papel, mi mente a tres mil revoluciones, una oración tras otra... y como me gustaría estar sentada frente a la máquina y darle a las teclas... y si!....te dije que yo rallo la zanahoria, tomate cherry alguien va comer?
R: Yo mami! Y lentejuelas también. (lentejuelas = lentejas, no es genial?)
Yo: bueno, si si... no me pasa nada, estoy pensando en otra cosa... nada más...
G: en qué? Seguro que no te pasa nada? A ver.. esto se te desinchó? Tomaste el remedio? Si querés te llevo a la guardia.
Yo: Pero no, chancho, no me pasa nada, estoy cansada nada más, y estaba pensando en que por ahí... no sé.. que pasaría si lo subo a un blog?.
G: qué cosa? Me pasás la ensalda?
Yo: No sé, lo que escribo, mi blog.. si hago un blog
G: Y para qué, con que fin?
Yo: con ninguno, me gusta escribir nada más... tengo que tener un fin en particular?
G: no para nada. Y hacete un blog si querés.
Casi sin pensarlo, porque si lo pienso mucho, zas, otra vez se queda dos años más en el escritorio de mi computadora, y termina pasando como con casi todo lo que tengo ganas y no hago, como las clases de percusión que algún dia empezaré o como acrobacia que ahí me espera, pero siempre me termino enredando en una tela imaginaria que no permite que me suba a la tela verdadera, por todo eso y por muchas más que ahora no tengo ganas de contar, ni de enumerar... acá vá. Que no es lo mismo que acabá, todo junto y con b larga, esto mas bien es un empezá... pero no te prometo nada, eh! Tal vez escriba sin parar, tenga siete u ocho entradas por dia, y tal vez no escriba nada por un tiempo, o no se me ocurra nada, y entonces ponga algo de aquello que alguna vez escribí y sigue ahí en la soledad del escritorio de mi computadora, o tal vez tenga la necesidad imperiosa de escribir todo el tiempo sobre la cotidiana rutina, lo único que tengo hoy verdaderamente mío.
R: Yo mami! Y lentejuelas también. (lentejuelas = lentejas, no es genial?)
Yo: bueno, si si... no me pasa nada, estoy pensando en otra cosa... nada más...
G: en qué? Seguro que no te pasa nada? A ver.. esto se te desinchó? Tomaste el remedio? Si querés te llevo a la guardia.
Yo: Pero no, chancho, no me pasa nada, estoy cansada nada más, y estaba pensando en que por ahí... no sé.. que pasaría si lo subo a un blog?.
G: qué cosa? Me pasás la ensalda?
Yo: No sé, lo que escribo, mi blog.. si hago un blog
G: Y para qué, con que fin?
Yo: con ninguno, me gusta escribir nada más... tengo que tener un fin en particular?
G: no para nada. Y hacete un blog si querés.
Casi sin pensarlo, porque si lo pienso mucho, zas, otra vez se queda dos años más en el escritorio de mi computadora, y termina pasando como con casi todo lo que tengo ganas y no hago, como las clases de percusión que algún dia empezaré o como acrobacia que ahí me espera, pero siempre me termino enredando en una tela imaginaria que no permite que me suba a la tela verdadera, por todo eso y por muchas más que ahora no tengo ganas de contar, ni de enumerar... acá vá. Que no es lo mismo que acabá, todo junto y con b larga, esto mas bien es un empezá... pero no te prometo nada, eh! Tal vez escriba sin parar, tenga siete u ocho entradas por dia, y tal vez no escriba nada por un tiempo, o no se me ocurra nada, y entonces ponga algo de aquello que alguna vez escribí y sigue ahí en la soledad del escritorio de mi computadora, o tal vez tenga la necesidad imperiosa de escribir todo el tiempo sobre la cotidiana rutina, lo único que tengo hoy verdaderamente mío.